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Castell d'Alaró

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El entorno físico

Bienvenidos al Castillo de Alaró, situado en la cumbre del monte de Alaró, a 827 metros de altura. Su emplazamiento, con forma de meseta y rodeado de acantilados abruptos, ha convertido este lugar en una fortaleza natural prácticamente inexpugnable.

Para comprender el paisaje, hay que remontarse millones de años atrás. Igual que el resto de la sierra de Tramontana, esta montaña se formó hace entre treinta y siete y veinticuatro millones de años, cuando el choque entre las placas tectónicas norteafricana y europea elevó este territorio.

Las rocas que se observan se formaron durante los periodos jurásico y cretácico, cuando toda la zona se encontraba bajo el mar. En aquel momento se depositaron sedimentos que, con el tiempo, se transformaron en rocas calcáreas y dolomíticas.

Cuando la montaña emergió, hace entre veinte y quince millones de años, el agua y el viento empezaron a modelar su relieve. A pesar de que se trata de rocas duras, se disuelven lentamente con el agua, lo que provoca la formación de grietas, fisuras y pequeñas cavidades.

Algunas de estas cavidades aún perviven. Son buenos ejemplos de ello la cueva de Sant Antoni o la denominada des Jai Mora.

Al mismo tiempo, la caída de grandes rocas y la erosión han esculpido los acantilados que se observan en la actualidad. La cumbre, más resistente, se ha conservado como una superficie relativamente plana, con un único punto accesible en el noroeste, ideal para construir el castillo.
Castell d'Alaró
La barbacana
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