Castell d'Alaró
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Edificios civiles y religiosos
En 1622, cuando la fortaleza y las casas de la guarnición ya se encontraban en ruinas, comenzó una nueva etapa en la historia del monte del Castillo.
Aquel año, el rector Joan Coll, como acción de gracias por las lluvias que habían puesto fin a una grave sequía, impulsó la construcción de la capilla de la Virgen del Refugio.
Su discípulo, Joan Mir i Vallès, conocido con el nombre religioso como Joan Mir de la Concepción, fue el único ermitaño de Mallorca que hizo su profesión en el castillo de Alaró. Posteriormente, tendría una gran influencia en la creación de fundaciones eremíticas en otros lugares de la isla.
Los ermitaños vivieron en esta zona y también en varias cuevas y cavidades próximas, como la de Sant Antoni.
A partir de este momento, el conjunto se fue ampliando alrededor de la ermita. Gracias a un inventario del año 1690, se sabe que había una cocina, establos y numerosas celdas o dormitorios para los religiosos.
También existían la cisterna, el edificio conocido como la ‘taverneta’ y otras construcciones.
Posteriormente, estas modestas edificaciones del siglo XVII se reformaron y ampliaron. A principios del siglo XX, se construyó lo que se denomina obra nueva.
Los ermitaños dieron paso a los llamados ‘donats’, personas que se encargaron del cuidado y mantenimiento del espacio.
Uno de los edificios más curiosos de la zona es la actual caseta de comunicaciones y captura de datos meteorológicos de la cumbre. Esta construcción se levanta sobre la base de una antigua caseta militar de vigilancia aérea durante la Segunda Guerra Mundial, conocida con el nombre de Red de Acecho. Aquí se instaló el primer teléfono del castillo, que todavía se conserva.
Finalmente, el aspecto actual de toda la zona es fruto de una gran reforma que se hizo a principios de siglo, cuando todas las construcciones se adaptaron a su función actual como refugio de la Serra de Tramontana.
Aquel año, el rector Joan Coll, como acción de gracias por las lluvias que habían puesto fin a una grave sequía, impulsó la construcción de la capilla de la Virgen del Refugio.
Su discípulo, Joan Mir i Vallès, conocido con el nombre religioso como Joan Mir de la Concepción, fue el único ermitaño de Mallorca que hizo su profesión en el castillo de Alaró. Posteriormente, tendría una gran influencia en la creación de fundaciones eremíticas en otros lugares de la isla.
Los ermitaños vivieron en esta zona y también en varias cuevas y cavidades próximas, como la de Sant Antoni.
A partir de este momento, el conjunto se fue ampliando alrededor de la ermita. Gracias a un inventario del año 1690, se sabe que había una cocina, establos y numerosas celdas o dormitorios para los religiosos.
También existían la cisterna, el edificio conocido como la ‘taverneta’ y otras construcciones.
Posteriormente, estas modestas edificaciones del siglo XVII se reformaron y ampliaron. A principios del siglo XX, se construyó lo que se denomina obra nueva.
Los ermitaños dieron paso a los llamados ‘donats’, personas que se encargaron del cuidado y mantenimiento del espacio.
Uno de los edificios más curiosos de la zona es la actual caseta de comunicaciones y captura de datos meteorológicos de la cumbre. Esta construcción se levanta sobre la base de una antigua caseta militar de vigilancia aérea durante la Segunda Guerra Mundial, conocida con el nombre de Red de Acecho. Aquí se instaló el primer teléfono del castillo, que todavía se conserva.
Finalmente, el aspecto actual de toda la zona es fruto de una gran reforma que se hizo a principios de siglo, cuando todas las construcciones se adaptaron a su función actual como refugio de la Serra de Tramontana.
Cuentos y leyendas
9
La capilla y la historia de Cabrit y Bassa