Castell d'Alaró
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La capilla y la historia de Cabrit y Bassa
La ermita es una capilla de dimensiones modestas y de planta sencilla, pero, si entra, descubrirá un espacio lleno de historias y de símbolos ocultos en la decoración artística.
Mire hacia el techo, observará las decoraciones vegetales del artista italiano Antonio Soldati, del siglo XVIII. Las puertas laterales conducen, por un lado, a la sacristía y, por la otra, al pasillo del deambulatorio, que rodea la parte posterior del altar.
Junto al altar, construido con piedra avellanada, puede distinguir un conjunto de pinturas sobre lienzo que cubren restos de decoraciones anteriores realizadas al fresco. También destaca la escultura de la imagen de la Virgen del Refugio, titular del oratorio.
A ambos lados de la imagen de la Virgen, se conservan restos de pinturas sobre tabla del siglo XVII que representaban a Cabrit y Bassa como santos y mártires. Estas primeras imágenes fueron sustituidas durante el siglo XVIII por otras pinturas sobre lienzo, donde ya no aparecen representados ni como santos ni como mártires.
Pero, quiénes eran Cabrit y Bassa?
Cabrit y Bassa fueron dos personajes históricos que, en 1285, resistieron, en nombre de Jaime II de Mallorca, el ataque de las tropas de Alfonso III de Aragón contra la fortaleza de Alaró.
La documentación medieval indica que Guillem Bassa era abogado y propietario de tierras. En estos mismos textos, también aparece documentado un tal Cabrit.
Según la tradición, cuando Alfonso y Cabrit se encontraron frente a frente, se produjo el siguiente diálogo: (Antes es necesario explicar que, en catalán, Alfons y anfós –que se traduce al castellano como mero– son palabras casi homófonas y que Cabrit se traduce como cabrito”).
Alfons: Castellanos, entregad las llaves del castillo rebelde.
Cabrit: Y quien con tal orden os envía?
Alfons: Alfons de Aragón y Mallorca, jurado como rey y heredero.
Cabrit: En Mallorca, anfós es un pescado que se come con alioli.
Alfons: Quién osa con tales palabras insultar el rey de Aragón?
Cabrit: Dos leales, Cabrit y Bassa.
Alfons: Cabrit, decís? Pues como cabritos juro asaros.
Una vez conquistada la fortaleza, el rey aragonés ordenó la ejecución de los dos defensores y fueron quemados en la plaza del pueblo.
Los mallorquines transformaron a Cabrit y Bassa en símbolos de resistencia e identidad. Fueron enterrados junto a monarcas en la Catedral de Mallorca, aclamados como santos, proclamados patronos del Reino y recordados durante siglos como símbolo de la independencia mallorquina.
Toda esta intensa tradición religiosa, política y popular se interrumpió en 1635, cuando al Concilio de Trento prohibió el culto a personas que no hubieran sido mártires de la fe católica.
Mire hacia el techo, observará las decoraciones vegetales del artista italiano Antonio Soldati, del siglo XVIII. Las puertas laterales conducen, por un lado, a la sacristía y, por la otra, al pasillo del deambulatorio, que rodea la parte posterior del altar.
Junto al altar, construido con piedra avellanada, puede distinguir un conjunto de pinturas sobre lienzo que cubren restos de decoraciones anteriores realizadas al fresco. También destaca la escultura de la imagen de la Virgen del Refugio, titular del oratorio.
A ambos lados de la imagen de la Virgen, se conservan restos de pinturas sobre tabla del siglo XVII que representaban a Cabrit y Bassa como santos y mártires. Estas primeras imágenes fueron sustituidas durante el siglo XVIII por otras pinturas sobre lienzo, donde ya no aparecen representados ni como santos ni como mártires.
Pero, quiénes eran Cabrit y Bassa?
Cabrit y Bassa fueron dos personajes históricos que, en 1285, resistieron, en nombre de Jaime II de Mallorca, el ataque de las tropas de Alfonso III de Aragón contra la fortaleza de Alaró.
La documentación medieval indica que Guillem Bassa era abogado y propietario de tierras. En estos mismos textos, también aparece documentado un tal Cabrit.
Según la tradición, cuando Alfonso y Cabrit se encontraron frente a frente, se produjo el siguiente diálogo: (Antes es necesario explicar que, en catalán, Alfons y anfós –que se traduce al castellano como mero– son palabras casi homófonas y que Cabrit se traduce como cabrito”).
Alfons: Castellanos, entregad las llaves del castillo rebelde.
Cabrit: Y quien con tal orden os envía?
Alfons: Alfons de Aragón y Mallorca, jurado como rey y heredero.
Cabrit: En Mallorca, anfós es un pescado que se come con alioli.
Alfons: Quién osa con tales palabras insultar el rey de Aragón?
Cabrit: Dos leales, Cabrit y Bassa.
Alfons: Cabrit, decís? Pues como cabritos juro asaros.
Una vez conquistada la fortaleza, el rey aragonés ordenó la ejecución de los dos defensores y fueron quemados en la plaza del pueblo.
Los mallorquines transformaron a Cabrit y Bassa en símbolos de resistencia e identidad. Fueron enterrados junto a monarcas en la Catedral de Mallorca, aclamados como santos, proclamados patronos del Reino y recordados durante siglos como símbolo de la independencia mallorquina.
Toda esta intensa tradición religiosa, política y popular se interrumpió en 1635, cuando al Concilio de Trento prohibió el culto a personas que no hubieran sido mártires de la fe católica.
Edificios civiles y religiosos
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De la hospedería a la cueva de Sant Antoni